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El SGSST: ¿Gestión real o simplemente papeleo?

  • Foto del escritor: María Carolina Vargas
    María Carolina Vargas
  • hace 3 días
  • 3 min de lectura
¿Gestión real o simplemente papeleo?

Al cumplirse un año de la entrada en vigencia del Decreto Supremo N° 44, sobre gestión preventiva de los riesgos laborales para un entorno de trabajo seguro y saludable, uno de los cambios estructurales más relevantes que introdujo en el régimen de prevención de riesgos laborales es la obligación, para toda entidad empleadora, de implementar y mantener un Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SGSST). 


Esta exigencia marca un tránsito desde un enfoque meramente reglamentario y reactivo hacia un modelo de gestión sistemático, basado en la identificación de peligros, evaluación de riesgos, planificación preventiva, asignación de responsabilidades, control operacional y mejora continua. Ya no basta con cumplir formalidades documentales o contar con un reglamento interno: el empleador debe demostrar gestión efectiva, trazabilidad de acciones preventivas y verificación periódica del desempeño en materia de seguridad y salud, lo que eleva el estándar de diligencia exigible y redefine la gobernanza interna de la prevención en las organizaciones.


Sin embargo, en el mundo de la gestión de riesgos, existe una trampa común en la que caen muchas organizaciones: confundir la acumulación de documentos con la gestión de la seguridad. Un Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SGSST) no es una carpeta llena de procedimientos ni una lista de chequeo para evitar multas; es, o debería ser, un organismo vivo, lógico y, sobre todo, coherente. 


Cuando los componentes de un sistema funcionan como "piezas sueltas", el sistema no solo pierde eficacia, sino que pierde algo mucho más difícil de recuperar: la credibilidad.


El riesgo no es una Isla


El primer error es tratar el riesgo como un fenómeno aislado. Los accidentes no ocurren por una sola causa, sino por la interacción de fallas en la organización, la supervisión y la cultura preventiva. Por ello, la identificación de peligros debe "conversar" obligatoriamente con las medidas de control y estas, a su vez, con la capacitación. Si tu matriz de riesgos dice una cosa, pero tus estándares, tus mapas de riesgos y tu plan de capacitación dicen otras, no estás gestionando el riesgo; estás creando una ilusión de seguridad.


El ciclo que se rompe


La base de todo SGSST es el ciclo de mejora continua (Planificar – Hacer – Verificar – Actuar). Sin embargo, en la práctica, solemos ver ciclos fracturados: políticas que son declaraciones de buenas intenciones sin presupuesto, o auditorías cuyos hallazgos terminan archivados sin generar cambios en los procedimientos operativos. La coherencia es el pegamento de este ciclo; sin ella, la gestión se detiene y la mejora continua es solo una frase decorativa. 


Del cumplimiento formal a la eficacia operacional


Es común ver sistemas diseñados exclusivamente para "responder a la fiscalización" o "pasar la auditoría". Esta visión reduce la seguridad a una carga administrativa. Un sistema coherente, en cambio, convierte los estándares en guías para la operación real.


Un sistema desarticulado genera confusión y duplicidad de esfuerzos. Cuando los componentes están integrados, el supervisor y el trabajador saben exactamente qué procedimiento aplicar y, lo más importante, por qué lo está haciendo.


El marco legal y la realidad chilena


No es solo una cuestión de eficiencia; es una exigencia. La normativa nacional (Código del Trabajo, Ley N°16.744 y sus decretos complementarios) exigen que la seguridad esté integrada en la operación. Un sistema que solo existe en el papel es fácilmente cuestionable ante una fiscalización. La ley busca el "espíritu" de la prevención, no solo el respaldo documental.


Conclusión: aprendizaje o repetición


Finalmente, la única forma de que una organización aprenda es si sus herramientas se retroalimentan. Si una investigación de incidente no modifica la matriz de riesgo ni actualiza el procedimiento de trabajo seguro ni recapacita a los trabajadores, el accidente volverá a ocurrir.


Gestionar la seguridad con coherencia no es una opción técnica, es un imperativo ético y operativo. Menos documentos "sueltos" y más sistemas integrados: ese es el camino para que la seguridad deje de ser un costo y se convierta en un pilar de la excelencia organizacional.


Por: María Carolina Vargas Viancos, Abogada U. de Chile | Directora Estudio Jurídico Vargas Alvear | Ex Directora SST de CODELCO | Ex Fiscal SUSESO | Ex Directora de Salud Ocupacional en CODELCO.

 
 
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